Estatutos

En esta página, podrás consultar los Estatutos que rigen nuestra Hermandad.

Un poco de historia

El 12 de enero de 1730, se redactaron nuevas ordenanzas para el gobierno de la hermandad, que se conservan en el Archivo Diocesano General de Toledo. LEG. CR-3 EXP. 49.

En el legajo, además de datar la fundación de nuestra hermandad en el año 1688, refiere, que bajo el mandato del Hermano Mayor, D. Antonio de Paz, redactan nuevas ordenanzas para la hermandad del Señor Nuestro Orando en el Huerto a su Eterno Padre.

Cita textualmente:

. . . y continuando la devoción y para la mejor conservación de esta hermandad, hemos acordado hacer nuevas ordenanzas declarando en ellas lo que se ha de cumplir, las cuales son:

Ordenanza Primera.

Porque se ve por experiencia que donde hay mucho número de personas hay siempre algunas inquietudes y no se unen para las cosas del servicio de Dios, también como cuando el número es moderado, ordenamos que en esta hermandad haya solamente 44 hermanos: 4 para llevar el paso en las andas, los 36 para llevar otras tantas hachas de cera blanca pábilo; y el Hermano Mayor para llevar el estandarte o el cetro acompañado de otros dos hermanos, uno para llevar el incensario y otro que será el secretario, y en su ausencia, el que nombrara el Hermano Mayor para regir la procesión. No se podrán recibir más hermanos cumplido el número hasta tanto que falte alguno o se ausente perpetuamente de esta ciudad, y en este caso se han de poder recibir otros en su lugar.

Ordenanza Segunda.

Que cuando muera algún hermano y deje hijos, pueda entrar el hijo mayor en la plaza de su padre con la misma hacha y túnica si estuviera decente para podérsela poner. Si no es así, está el hijo obligado a hacerla nueva en un plazo de un año desde el fallecimiento de su padre, y si no la hubiera realizado, perdería el honor que tuviera y la hermandad podría nombrar a quien quisiera. Si el hijo fuese menor de edad, se habrá de nombrar a una persona que intervenga por él hasta que cumpla catorce años. Si el hermano difunto no deja hijos, heredará la hermandad su túnica y hacha, ocupando la plaza vacante la persona que se elija por el resto de hermanos a los que se les encarga que procuren siempre que los que admitan sen pacíficos, de buenos procederes y costumbres para conservación de esta hermandad.

Ordenanza Tercera.

Que cuando se reciba algún hermano que no se hijo de cofrade, éste ha de entregar la túnica de bocací morado y cinco libras de cera, cuatro de un hacha de un pábilo y la otra para la asistencia de los entierros de los hermanos. Y si fuese hijo de un hermano difunto, tiene que pagar de entrada dos libras y media de cera, heredando la túnica y el hacha de su padre. una vez admitido debe leer las ordenanzas y comprometerse a cumplirlas. De lo contrario se le debe excluir.

Ordenanza Cuarta.

Que todos los hermanos están obligados el Domingo de Ramos por la tarde a juntarse en la casa del Hermano Mayor si que se les avise, y si fuese necesario hacer cabildo cualquier otro día, están obligados a asistir a casa del Hermano Mayor, donde se deben celebrar, habiéndoles avisados primero los mayordomos o muñidor, y no se podrá celebrar el Cabildo hasta que no se hayan juntado la mayor parte de los hermanos. El Domingo de Ramos de cada año, se debe nombrar el Hermano Mayor para el siguiente por la mayor parte de los votos, el cual está obligado a labrar las hachas de cera blanca y pagar la merma que tuvieren en procesión.

Ordenanza Quinta.

Ordenamos que todos los hermanos están obligados a juntarse en casa del Hermano Mayor el Viernes Santo por la mañana antes de la salida del sol, donde se deben vestir con sus túnicas y salir con sus hachas bien ordenados con el estandarte para la parroquia del señor San Pedro, y desde ella en la procesión alumbrando al paso de la Oración en el Huerto. Acabada la procesión, deben volver con el mismo orden a la casa del Hermano Mayor.

Ordenanzas para la hermandad del año 1730. Conservadas en Archivo Diocesano General de Toledo.

Ordenanza Sexta.

El Hermano Mayor debe tener cuidado acabada la procesión de limpiar las túnicas y guardarlas en un arca de dos llaves que tiene esta cofradía, teniendo una el Hermano Mayor y otras el secretario. Ni las túnicas ni otros bienes de esta hermandad se pueden prestar a persona alguna y todos los que tenga se deben entregrar al Hermano Mayor, que está obligado a dar cuenta de ellos a su sucesor, y si algo falta lo ha de reponer de su propia hacienda.

Ordenanza Séptima.

Que en todos los cabildos que se hagan debe tener el primer asiento y votar el primero el Hermano Mayor y después de los hermanos que fueran sacerdotes o de otro orden, aunque sean menos antiguos, siendo preferidos por su dignidad y después por los demás hermanos según antigüedad, teniéndose que hacer lo que se acuerde por la mayor parte de los 44 hermanos o los que hubiere en ese cabildo. Los cuatro del paso no tienen voto, y los gastos que fuera necesario hacerse para el mayor lucimiento y adorno del paso se deben pagar entre los cuarenta hermanos sin que ninguno pueda excusarse de pagar lo que se lo requiere, aunque no hubiera asistido en el cabildo.

Ordenanza Octava.

Cuando muera algún hermano, su mujer e hijo lo deben encomendar a Dios y todos los demás hermanos asistir a su entierro, teniéndolo que llevar a hombros cuatro hermanos y volviendo después a su casa con las personas que fuesen al duelo. Para el funeral y entierro deben llevar doce hermanos doce hachas de cera, y el gasto de las mismas lo ha de reponer el Hermano Mayor.

Ordenanza Novena.

El Domingo de Ramos, día en el que se elige al Hermano Mayor, se han de nombrar dos mayordomos, uno por la hermandad y otro que lo elige el Hermano Mayor, los cuales han de ser obligados a asistirle en todo lo que fuera menester para el mayor adorno y culto del Santísimo Paso y mayor lucimiento de esta hermandad.

Ordenanza Décima.

Los hermanos de esta hermandad deben ser enterrados en la capilla que llaman de los Veras, inmediata a la Mayor, donde está colocado el Santísimo Cristo del Huerto, por licencia y permiso que dio D. José Díaz Jurado, cura propio de dicha iglesia parroquial y teniente de vicario de esta ciudad y su partido en el año 1696, lo que parece no sea conveniente a la fábrica de esta iglesia deseando esta hermandad no perjudicarle en cosa alguna a sus derechos. Suplica al Ilmo. Sr. Azobispo de Toledo si estima concederles doce sepulturas de los dos tramos inmediatos a la capilla para el enterramiento de los hermanos, sus mujeres e hijos y si acaso fuere necesario ocupar algunas más por estar ocupado en las otras se les concedan dentro de los mismos, por lo cual se obligan a dar y pagar en cada año a la fábrica de la iglesia 33 maravedíes, aunque no haya hermano alguno, los cuales están al cargo del Hermano Mayor. Nos obligamos a mantener con la mayor decencia la imagen, altar y transparente de vidrieras que se hizo para el mayor culto, velos, frontal morada y sábanas para el mayor culto divino, aseo y veneración de ésta Santa Imagen, no obligándose a los reparos que se produzcan en la capilla, porque estos andan por cuenta de la fábrica en atención a las limosnas que se han señalado.

Estas ordenanzas, en la forma dicha, obliga a todos a guardar, cumplir y ejecutar en nuestro nombre y en el de los demás hermanos que en adelante fueren por quienes prestamos voz y esta forma suplicamos a nuestro Excmo. Sr. Arzobispo de Toledo y su Consejo se sirva en aprobar esta hermandad y referidas ordenanzas pues solo miran el mayor culto de la divina procesión. Doce días del mes de enero de 1730.

Estatutos de la Hermandad:

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Estatutos publicados en el boletín año 2017

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