
NAZARET: UNA PEREGRINACIÓN DE IDA Y VUELTA A LA CASA DE LA VIRGEN.
En el Antiguo Testamento no se habla de Nazaret. Sin embargo, fue en ese pequeño pueblo de Palestina donde Jesús pasó su infancia junto a sus padres, María y José. Allí, recoge el evangelio según Lucas: “El niño iba creciendo en estatura, en sabiduría y en gracia ante Dios”, ( Lc 2,52 ).
Nazaret era una aldea sin fama y estaba, como el resto de Palestina, bajo el poder romano que siguió a la dominación de los generales del famoso emperador griego, Alejandro Magno. La ciudad está situada en las faldas de una colina del lago de Galilea. Rodeada por otras colinas, se encuentra en medio de una región fertil, en fuerte contraste con la tierra árida de Palestina. El nombre de Nazaret aparece por primera vez en una placa del siglo cuarto o tercero antes de Cristo, hallada entre fragmentos cerca de Cesárea (ciudad edificada por Herodes el Grande). La población de aquel entonces seguramente no sobrepasaba los 150 habitantes; entre ellos María, José, la familia de Jesús ( Mt 12, 46). Sus habitantes se dedican a tareas agrícolas de subsistencia y a la artesanía. Jesús hereda el trabajo de José de artesano ( Tekton ), Según los descubrimientos arqueológicos, parece que en la época de Jesús las habitaciones de las ciudades palestinas, y en particular en Nazaret, eran construidas como extensiones de grutas naturales. La casa de la Anunciación fue, según los vestigios arqueológicos, una de esas grutas naturales acondicionadas. Nada de palacios, ni de catedrales en los orígenes de nuestra historia de fe. En particular, el descubrimiento de silos domésticos donde las familias conservaban los productos alimenticios, el recubrimiento de los aljibes, las lámparas pequeñas utilizadas para iluminar el fondo de las casas, el recubrimiento de las cerámicas en el lugar correspondiente a la cocina, huellas de hogares encontradas al pie de las paredes, dieron algunas justificaciones para probar la autenticidad de la “Casa de María” (cf. el libro de Antonio Olivan, “En el país natal de la Santísima Virgen”, ediciones Comisaría de Tierra Santa, Ottawa )
En todo caso, fue en Nazaret donde María escuchó la llamada de Dios, donde se instaló la Sagrada Familia y donde Jesús pasó su infancia, su adolescencia, su juventud y la mayor parte de su vida de adulto.
Durante su vida pública, Jesús volverá a Nazaret donde interviene en la sinagoga para anunciar el Evangelio. (Lc 4. 1-27). Es allí donde sufre también el rehazo de sus paisanos, como nos recuerda el pasaje: “Nadie es profeta en su tierra… ( Lc 4,24). ”
Es en esta ciudad insignificante donde María obedece a la voluntad del Padre: “Hagase en mí seghún tu palabra”. Y es este pueblo, apartado y pequeño, alejado del poder político y religioso, el que Jesús elige para su preparación misionera hasta que, acompañado por la fuerza del Espíritu, comienza a recorrer Palestina anunciando el Evangelio y a proclamando que el Reino de Dios está cerca.
Cuando Jesús es aclamado por el gentío, dice a los que le siguen: Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.
- ¿Estoy dispuesto a hacer la peregrinación que nos conduce a hacer la voluntad del Padre?.
Cuando Jesús habla de los verdaderos discípulos nos recuerda que hacer el bien al prójimo es la mejor garantia del culto que a él le agrada. ¿Cuándo te vimos con sed y te dimos de beber, cuando forastero y te acogimos…? y las demás obras de misericordia. ( Mt 25.31.46).
- ¿Estoy dispuestos a hacer la peregrinación que conduce al corazón de Dios a través del servicio a los pobres?.
Jesús dice a Tomás: Yo soy el camino, la verdad y la vida (Juan 14,6)
- ¿Estoy decidido a tenerlo a Él como el verdadero camino que conduce a nuestra plenitud como personas? ¿Estoy atento a su voz y seguirle como el rebaño sigue a su pastor? (Juan 10,27).
Que la Virgen María, Ntra Sra del Prado, nos ayude a hacer la peregrinación de vuelta de la Catedral a nuestras casa y a los qehaceres de cada día, en los que el Señor nos llama a construir el Reino de Dios desde los valores del Evangelio.
Feliz día de la Virgen.
Francisco Guerrero.
