
Ante el trágico accidente ferroviario ocurrido el pasado miércoles en nuestra cercana localidad de Urda, queremos expresar nuestro más profundo pesar y trasladar nuestras más sinceras condolencias a las familias y seres queridos de las personas fallecidas, haciéndoles llegar todo nuestro cariño, respeto y apoyo en estos momentos de tanto dolor. Le pedimos a nuestro Señor de la Oración que les acompañe y les de la fuerza necesaria para afrontar una pérdida tan irreparable.
Del mismo modo, queremos transmitir todo nuestro ánimo, afecto y solidaridad a las personas heridas y a todas aquellas que han vivido de cerca esta terrible tragedia. Nuestros pensamientos y oraciones están con todos ellos, deseando una pronta recuperación y la fortaleza necesaria para superar las difíciles circunstancias que están atravesando.
Queremos dedicar también unas palabras de profundo agradecimiento a todas las personas que, desde el primer momento, se han volcado en ayudar, colaborar y tender su mano a quienes más lo necesitaban, sin esperar nada a cambio. A quienes han ofrecido su tiempo, su esfuerzo, sus recursos y, sobre todo, su humanidad. Gracias por demostrar que, incluso en los momentos más oscuros, la solidaridad, la empatía y la bondad siguen siendo una luz de esperanza.
En medio de tanto dolor, estos gestos nos recuerdan la importancia de permanecer unidos, de apoyarnos mutuamente y de no dejar solas a las personas que están sufriendo.
